
Currar, currar, currar... Nos pasamos la vida currando y exprimiendo las neuronas. Que se lo digan a Päm durante estos días festivaleros. O a don Ricardo, que sacrifica los domingos en pos de una buena mentalización laboral. Que se lo digan también a la Niña Manga, que aguanta carros y carretas cada mañana... En fin, qué os voy a contar. Hoy, sin que sirva de precedente, algo de las cosas que hago en el maldito trabajo. Pudiendo estar perreando. ¡Grrr!